Es una afección en la cual una persona tiene episodios de suspensión de la respiración durante el sueño. Consiste en episodios repetidos de obstrucción de la vía aérea superior, con pausas respiratorias, durante el sueño.
Estas pausas provocan frecuentes descensos de la oxigenación y despertares transitorios, dando lugar a un sueño interrumpido, poco reparador. Se da principalmente en varones.
Determinadas situaciones dan lugar a que la respiración se detenga durante el sueño. Por eso algunas personas, además de roncar, sufren de manera repetida pausas de respiración cuya duración puede ser variable.
Tienen mayor importancia médica aquellas cuya duración es superior a diez segundos.
Estas, en ocasiones, pueden alcanzar los sesenta o ciento veinte segundos, produciendo la natural ansiedad en la pareja. Es característico de la apnea que dichas pausas intercalen entre el ronquido.
Causas
La aparición de las apneas se debe a la existencia de un colapso total o casi total (se habla entonces de hipopneas) en el interior de la faringe.
Si durante el ronquido se produce un estrechamiento del calibre que produce una vibración sonora al pasar el aire, durante la apnea se produce un cierre que impide por completo el paso del aire.
Las apneas suponen un cese transitorio de la respiración y no deben confundirse con la parada cardiorrespiratoria, ya que durante las apneas el corazón continúa latiendo, aunque con pequeñas alteraciones, como veremos más adelante.
Al cesar la respiración, con frecuencia se produce una caída transitoria en los niveles de oxígeno de la sangre. Si las apneas son muy frecuentes, la persona afectada permanecerá buena parte de la noche con concentraciones de oxígeno en sangre bajas.
Una de las consecuencias más notorias de la apnea es la fragmentación del sueño. Cada vez que se produce una apnea, esta finaliza con un microalertamiento, es decir, con un alertamiento de escasos segundos de duración, inferior al tiempo necesario para que por la mañana lo recordemos.