Apnea del sueño

Si existen dudas, resulta útil realizar una grabación con un casete a lo largo de la noche con el fin de mostrársela al médico. Mediante esta grabación podremos escuchar si roncamos y si se producen interrupciones en la respiración.

Cualquiera de los casos citados requieren la consulta con el médico de cabecera, que decidirá si hay que remitir el caso a una unidad de sueño, que se encuentran emplazadas en los grandes hospitales.

Entre otras pruebas, destaca la elaboración del historial médico. Paralelamente, se realizará una visita al otorrinolaringólogo con el fin de explorar con detalle la estructura de las vías aéreas.

La prueba esencial para diagnosticar la apnea del sueño es el estudio de sueño (también llamado polisomnograma), que requiere pasar una noche en el hospital. Se realiza una medición del flujo respiratorio, del esfuerzo que se hace para respirar, del nivel de oxigenación de la sangre, del funcionamiento del corazón, etc.

En ocasiones, sin esta prueba resulta imposible excluir un cuadro de apnea del sueño. En las unidades del sueño se nos aporta un informe con el resultado de la prueba así como las recomendaciones de tratamiento pertinentes.

Tratamiento

La apnea es una enfermedad que se define en términos cuantitativos. Es probable que, pese a encontrar un cierto número (generalmente bajo) de apneas durante el estudio de sueño, tras valorar el conjunto de factores, el médico decida no realizar ningún tratamiento específico.

En todos los casos se deben seguir unas medidas generales de prevención y que disminuirán la probabilidad de que surjan apneas. Estas medidas, similares a las enunciadas para prevenir el ronquido, dada la mayor gravedad de la apnea, conviene llevarlas a cabo con mayor empeño. De manera resumida son:

  • Disminución de peso. Existe una relación directa entre el índice de masa corporal (una medida que relaciona el peso en función de la talla) y la frecuencia o severidad de las apneas. Para hacer más efectiva la pérdida de peso, suele ser conveniente ponerse en manos de un especialista en nutrición. De no funcionar, recomendamos acudir a un especialista.
  • Intentar no dormir sobre la espalda.
  • Eludir la ingestión de alcohol o tranquilizantes.
  • Evitar el consumo de tabaco.
  • Realizar ejercicio moderado al atardecer.

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