Cervicalgia Diagnóstico

Además del estudio de los síntomas y signos (exploración física en busca de contracturas musculares y valoración de la movilidad de extremidades superiores), una radiografía simple anteroposterior y lateral del cuello es suficiente para indicar la causa y gravedad de la afección.

En los casos en que el diagnóstico no es claro o los síntomas no ceden a las medidas habituales, resulta útil realizar estudios radiológicos como la tomografía axial computarizada (TAC) o la resonancia nuclear magnética (RNM). Y si se sospecha que las raíces nerviosas están afectadas, hay estudios electrofisiológicos para comprobar el estado de los nervios de las extremidades superiores.

Conviene aclarar que se pueden encontrar lesiones en pacientes que no han manifestado síntomas de ningún tipo de cervicalgia. Este caso es habitual cuando por otras causas se realiza una radiografía del cuello a pacientes asintomáticos. También es importante señalar que no hay correlación entre los síntomas clínicos y las manifestaciones radiológicas. Personas con dolor y limitación de la movilidad cervical pueden tener una estructura ósea impecable. En estos casos de normalidad radiológica hay que pensar que el origen del problema radica en problemas musculares (sobresfuerzo, deficiente higiene postural, acumulación de tensiones en el trabajo, estrés...).

Antes de proceder a un tratamiento específico de la cervicalgia, debemos examinar todos los parámetros estaturales de la persona, comenzando por sus pies (comprobaremos si son normales, cavos, planos, varos, etc.), seguiremos por las alineaciones poplíteas, subgluteas, ilíacas, de los hombros, etc., a continuación observaremos las diferentes curvaturas vertebrales, tanto posteriores (escoliosis) como laterales (hipercifosis, hiperlordosis), seguidamente miraremos las alineaciones y alteraciones de la ATM (distancia pupila-comisura labial, ruidos en los movimientos de apertura y cierre de la boca, etc.) y finalmente observaremos las posibles alteraciones de los músculos oculomotores.

Una vez hemos explorado todos estos parámetros continuaremos por una exploración detallada de la cavidad bucal (si existen amalgamas que pueden causar galvanismo oral o algún tipo de intoxicación por mercurio, si hay piezas incluidas, etc.), que en muchas ocasiones necesitaremos una ortopantomografía (radiografía panorámica de la boca) y como ultima exploración miraremos si existen cicatrices, tanto de origen quirúrgico como traumático.

Una vez hayamos comprobado todas esas cosas, deberemos tener en cuenta el historial patológico de la persona, por si hubiera alguna causa orgánica o quirúrgica que pudiera ser el origen de su dolor.

Solamente cuando tengamos claro el diagnóstico etiológico del dolor cervical, podremos proceder al correcto tratamiento.

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El dolor de cuello puede presentarse de forma aguda, generalmente por una contractura muscular. Este es el caso de la tortícolis, que aparece de manera casi repentina, sin causa inicialmente sospechada ni aparente. Cede en unos días con tratamiento decontracturante. El dolor y la dificultad para realizar algunos movimientos son los síntomas dominantes, que en algunos casos pueden llegar a impedir el desarrollo de actividades cotidianas.

La cervicalgia crónica afecta aproximadamente al 10% de la población adulta. La sufren más las mujeres, posiblemente porque trabajan en mayor número delante de pantallas de visualización de datos, realizan tareas caseras que obligan a mantener el cuello flexionado o desarrollan actividades laborales que condicionan posturas forzadas del cuello. El mantenimiento de estas posturas durante horas ocasiona contracturas musculares dolorosas.

Otro tipo de cervicalgia, la producida por artrosis del raquis cervical, es frecuente en adultos. Sus síntomas más importantes son el dolor, localizable en cuello y hombros, y la rigidez o limitación de los movimientos. Cuando está muy avanzada pueden sentirse mareos, ya que las arterias vertebrales pueden verse afectadas por los osteofitos, crecimientos óseos típicos de los procesos degenerativos.

Son habituales también la sensación de hormigueo y adormecimiento en manos y dedos, y también en hombros y extremidades superiores cuando están afectadas las raíces nerviosas que emergen entre las vértebras de la columna.

La hernia de disco intervertebral es causa de dolor cervical irradiado al hombro y brazo en personas jóvenes. Comienza bruscamente y puede estar precedido de traumatismos -en ocasiones aparentemente banales- o de movimientos forzados, aunque a menudo no hay una causa clara en su origen.

Casi siempre se ven afectadas las vértebras cervicales más bajas y son habituales la limitación de la movilidad y el dolor, que se agravan con los movimientos, la tos y los estornudos. Estas hernias surgen más frecuentemente en personas jóvenes porque en los adultos la deshidratación de los discos y la degeneración de su núcleo pulposo impide que aparezca esta lesión.

El síndrome del latigazo cervical es una de las patologías más frecuentes en los accidentes de tráfico. Al chocar, el cuello y la cabeza sufren un violento movimiento de balanceo hacia delante y atrás. Como consecuencia de ello y dependiendo de la violencia del impacto pueden llegar a desgarrarse ligamentos, estirarse los músculos, desplazarse las vértebras (esguince cervical), dañarse los discos intervertebrales y hasta producirse hernias discales. El dolor y la limitación del movimiento pueden durar meses e incluso pueden cronificarse.

El papel del estrés en la cervicalgia crónica está admitido, aunque no se conoce muy bien por qué el estrés y la ansiedad ocasionan cervicalgias. Las personas estresadas se quejan de dolor en el cuello y en la parte alta de la espalda, normalmente asociado a contracturas musculares.

Las desviaciones de la columna vertebral y otras enfermedades óseas(osteoporosis, osteomalacia, enfermedad de Paget, etc..) son causas menos frecuentes de cervicalgias.

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