Cirrosis Síntomas de cirrosis

El principio de la cirrosis es por lo general silencioso siendo muy pocos los síntomas específicos. A medida que se acumula el daño en el hígado, pueden aparecer los siguientes síntomas:

  • Pérdida de apetito
  • Malestar general
  • Náusea y vómitos
  • Pérdida de peso
  • Agrandamiento del hígado
  • Ictericia o coloración amarilla de la piel y la parte blanca de los ojos, debido a la acumulación de la sangre cuando el hígado no es capaz de eliminar bien la bilis
  • Prurito o picazón
  • Ascitis o líquido en el abdomen, por mala circulación de la sangre en el hígado
  • Vómitos con sangre, por ruptura de venas (várices) en la parte baja del esófago
  • Hipersensibilidad (sensibilidad aumentada) a los medicamentos, provocada por mal funcionamiento del hígado
  • Encefalopatía o cambios del estado de conciencia, los que pueden ser sutiles (confusión) o profundo (coma)

El diagnóstico de la cirrosis puede ser inesperado. Una persona puede presentarse al médico con síntomas que no aparezcan de enfermedad hepática y luego de un examen físico y análisis de sangre descubrir que tiente cirrosis.

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