Colesterol

Cada día a más personas se les diagnostica colesterol elevado, o hiperlipemia. Así se denominan las enfermedades que se caracterizan por un aumento de los lípidos (o grasas) en la sangre, principalmente colesterol y triglicéridos.  

La importancia de las hiperlipemias es que suponen uno de los más importantes factores de riesgo (junto al tabaco y a la hipertensión) para un aumento de la morbilidad y mortalidad de causa cardiovascular, principalmente, problemas de corazón como el infarto agudo de miocardio e insuficiencia cardíaca, y afectación cerebral por accidentes cerebrovasculares o trombosis cerebrales.

Globalmente, las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de muerte en los países industrializados. Los lípidos, cuando circulan en exceso en la sangre, tienden a depositarse en la pared de las arterias, formándose la llamada “placa de ateroma”. 

Esta placa va creciendo progresivamente (porque se va depositando cada vez más colesterol) y posteriormente se oxida; este proceso se denomina ateroesclerosis. 

Por este motivo, se va estrechando progresivamente la luz de la arteria, hasta que se ocluye por completo, e impide el paso de la sangre. Si la arteria afectada es una arteria coronaria, que irriga el músculo cardíaco, entonces se produce un infarto agudo de miocardio. Si la arteria afecta es una arteria del cerebro, se produce una trombosis, con la sintomatología neurológica consiguiente dependiendo de la región del cerebro afectada (parálisis, coma...).

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