Enfermedades reumáticas

  • Llevar en un bolso de mano todas las cosas fundamentales. El carné de identidad, la cartilla del Sistema Nacional de Salud, los billetes de viaje, los medicamentos habituales, fruta o yogourt y una pequeña almohada son elementos indispensables para el viajero con reuma que no debe olvidar. En el bolso de mano también se debe llevar un informe actualizado sobre la enfermedad y su tratamiento, por si tuviera que atenderle otro médico. Por último, en el caso de viajar al extranjero, es aconsejable adquirir un seguro que cubra las emergencias que pueda necesitar.
  • No viajar con demasiado equipaje. Para evitar cargar demasiado peso se recomienda usar maletas con ruedas. Si el paciente ha elegido el avión, debe tener en cuenta que si incluye en su equipaje objetos metálicos (tijeras, cortaúñas) únicamente le harán perder tiempo y ganar cansancio porque tendrá que pasar una y otra vez por los detectores de metales.
  • Hacer los ejercicios que le haya recomendado el médico antes del viaje y durante las paradas. Hacer estos ejercicios ayudará al paciente a evitar o disminuir la rigidez y el dolor que puede causarle la inmovilidad. Cuando el viaje es largo y el espacio lo permite (por ejemplo un avión) se recomienda caminar durante 5 minutos por cada hora de viaje. Cuando el espacio no permita caminar, una alternativa es flexionar y estirar las articulaciones despacio y parar si se percibe cansancio.
  • Llevar ropa amplia y calzado cómodo. De lo contrario el paciente dificultará el movimiento de las articulaciones y sentirá dolor mucho antes que si elige un vestido amplio y calzado cómodo. Es preferible que el zapato sea ancho, con una pequeña cuña en el talón. No se recomiendan los tacones elevados, ni los zapatos planos.
  • Consultar con el médico antes del viaje. Antes de iniciar las vacaciones es conveniente preguntar al médico si la enfermedad reumática que se padece tiene alguna limitación especial. De esta manera el especialista podrá recomendarle destinos que le ayudarán a estar mejor. Por ejemplo el sol y la playa son beneficiosos para enfermedades como la psoriasis o la osteoporosis, pero pueden perjudicar otras como el lupus. También es importante conocer si se necesita alguna dieta, o se puede comer cualquier alimento en el lugar de destino.