Dislipidemia Diagnóstico

Los niveles de colesterol total, colesterol LDL, colesterol HDL, triglicéridos y el perfil de lípidos se miden en una muestra de sangre. El perfil de lípidos se debe medir en todos los adultos de más de 20 años y se debe repetir cada 5 años. Debido a que el consumo de alimentos o bebidas pueden causar que los niveles de triglicéridos aumenten temporalmente, la gente debe ayunar por lo menos 12 horas antes de la toma de sangre.

Cuando los niveles de lípidos en la sangre son muy altos, se realizan análisis de sangre especiales para identificar el trastorno subyacente específico, que puede ser varios trastornos hereditarios (dislipidemias hereditaria), que producen diferentes alteraciones de lípidos y tienen riesgos diferentes.

-        Dislipidemia hereditaria

Los niveles de colesterol y triglicéridos son más altos en personas con dislipidemias hereditaria, e interfieren con el metabolismo y la eliminación de lípidos. Las personas también pueden heredar una tendencia para a un colesterol HDL inusualmente bajo. Las consecuencias de las dislipemias hereditarias pueden incluir aterosclerosis prematura, que puede producir ataques de angina o el corazón. La enfermedad arterial periférica es también una consecuencia que suele causar disminución del flujo sanguíneo a las piernas, con dolor al caminar. El accidente cerebrovascular es otra de las consecuencias posibles.

En la deficiencia de lipoproteína lipasa y de apolipoproteína CII (enfermedades raras causadas por la falta de ciertas proteínas necesarias para la eliminación de los triglicéridos que contienen las partículas), el cuerpo no puede eliminar los quilomicrones de la circulación sanguínea, dando lugar a niveles muy altos de triglicéridos. Sin tratamiento, los niveles son muy superiores a 1.000mg/dl. Los síntomas aparecen durante la infancia y la juventud. Incluyen ataques recurrentes de dolor abdominal, agrandamiento del hígado y el bazo y coloración rosada- amarillenta de la piel en codos, rodillas, glúteos, espalda, piernas, espalda y brazos. Estos bultos, llamados xantomas eruptivos, son depósitos de grasa. Comer grasas empeora los síntomas. A pesar de que este desorden no conduce a la aterosclerosis, puede causar pancreatitis, que en ocasiones es fatal. Las personas que tienen esta enfermedad deben evitar comer grasas de todo tipo: saturadas, no saturadas y poliinsaturadas.

En la hipercolesterolemia familiar el nivel de colesterol total es alto. Esta enfermedad grave afecta a 1 de cada 500 personas. Las personas pueden haber heredado uno dos genes anómalos. Las personas que tienen dos genes anómalos (homocigotos) están más afectadas que las personas que tienen un solo gen anómalo (heterocigotos). Las personas afectadas pueden tener depósitos grasos (xantomas) en los tendones de los talones, las rodillas, los codos y los dedos. En raras ocasiones, los xantomas aparecen a los 10 años. La hipercolesterolemia familiar puede dar lugar a una aterosclerosis rápidamente progresiva y a muerte prematura debido a una enfermedad de las arterias coronarias. Los niños con dos genes anómalos pueden tener un ataque cardíaco o una angina de pecho a los 20 años y los hombres con un gen anómalo suelen desarrollan una enfermedad coronaria entre los 30 y 50 años. Las mujeres con un gen anómalo también están en mayor riesgo, pero el riesgo comienza más tarde.

El tratamiento comienza con una dieta baja en grasas saturadas y colesterol. Se recomienda perder peso, dejar de fumar y aumentar la actividad física. Será necesario administrar uno o más fármacos reductores de lípidos. Algunas personas se benefician de un trasplante de hígado.

En la hiperlipidemia familiar combinada, los niveles de colesterol, triglicéridos, o ambos pueden ser altos. Este trastorno afecta a aproximadamente al 1%-2% de las personas. Los niveles de lípidos suele ser anómalos después de los 30 años, pero a veces puede ser antes, especialmente en personas con sobrepeso que tienen una dieta muy alta en grasa o que tienen el síndrome metabólico.

El tratamiento consiste en limitar la ingesta de grasa, colesterol y azúcar, así como el ejercicio y, en su caso, pérdida de peso. Muchas personas con este trastorno deben tomar medicamentos reductores de los lípidos.

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