Viajar durante el embarazo

Para muchas mujeres viajar es hoy una necesidad ineludible, ya sea por motivos laborales o de otra índole. En las grandes ciudades, el transporte en metro, autobús y taxi es casi una norma. No existen razones para prohibir los viajes durante la casi totalidad del embarazo, salvo los inconvenientes que pueden originarse si se produce un parto prematuro en un lugar que no reúne condiciones. No obstante, a pesar de la seguridad y comodidad de los actuales medios de transporte, la mujer embarazada debe adoptar algunas precauciones. En todo caso, el estado físico de la gestante debe servir de indicador para valorar la conveniencia de realizar un viaje o utilizar determinados medios de transporte.

En general se considera que durante el embarazo no es aconsejable utilizar la bicicleta, el ciclomotor o la moto, debido al riesgo de sufrir una caída que podría tener dramáticas consecuencias. El tren, por el contrario, es uno de los medios de transporte que presenta menos inconvenientes para las mujeres embarazadas. 

• El coche 

Los viajes en coche no deben ser muy largos y se aconseja hacer paradas cada hora, para que la embarazada camine un poco. No conviene que los trayectos sean superiores a cinco o seis horas. Permanecer sentada durante muchas horas puede provocar la congestión de la pelvis, lo que podría dar lugar a un parto prematuro o a un aborto, además de favorecer el desarrollo de las várices en las piernas.

La mujer debe viajar siempre con el cinturón de seguridad puesto. Este método de sujeción proporciona una mayor seguridad en caso de accidente, y existen menos riesgos de que el feto sufra daño. 

• El avión 

El viaje en avión no entraña en sí mismo ningún peligro para la mujer embarazada. El único riesgo a considerar es la posibilidad de que se produzca un parto prematuro, lo que puede ocurrir tanto en el avión como en cualquier otro lugar.