La ictericia, un trastorno frecuente en los recién nacidos, se refiere al color amarillento de la piel y la esclerótica (el blanco del ojo) provocado por un exceso de bilirrubina en la sangre.
Esto se produce porque el hígado de los recién nacidos no es capaz de descomponerla y eliminarla con la suficiente rapidez. Comienza a manifestarse el segundo o tercer día de vida, si la ictericia es leve o moderada, cuando el bebé tenga entre una y dos semanas de vida empezará a regular por sí solo el exceso de bilirrubina en sangre sin necesidad de tratamiento.
Cuando la ictericia es importante o no remite, es posible que el pediatra recomiende la fototerapia, un tratamiento con una lámpara especial, que ayuda al organismo a eliminar el exceso de bilirrubina, alterándola o favoreciendo su eliminación a través del hígado.