
La menopausia es un proceso natural que indica un fin de ciclo en la vida de la mujer. Para la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO) es la última hemorragia menstrual controlada por los ovarios, y se produce alrededor de los cincuenta años.
Los síntomas vasomotores o sofocos constituyen la manifestación clínica más característica. Estos síntomas que resultan molestos, en muchas ocasiones son la principal causa de consulta al ginecólogo, y se deben fundamentalmente a la primera reacción del organismo ante la ausencia de estrógenos.
Nutrición en la menopausia
Una de las cuestiones más importantes a tener en cuenta en esta etapa de la vida es la alimentación y las necesidades nutricionales. Hay que evitar la obesidad, la diabetes, la arterioesclerosis, la hipertensión y la silenciosa osteoporosis. Nutrición y menopausia es una relación que abarca varios aspectos.
Sabemos que una dieta deficiente puede ser causa de desnutrición, lo que conlleva a una disminución de calcio y por lo tanto la posibilidad de desarrollar osteoporosis.
El consumo exagerado de grasas saturadas y carbohidratos, conduce a un exceso de peso que puede inducir enfermedades cardiovasculares e hipertensión arterial. Finalmente, la falta de ejercicio o vida sedentaria, el consumo de tabaco, alcohol, cafeína y bebidas gaseosas, también contribuyen al deterioro del estado nutricional, con alteración de nutrientes esenciales.
En la menopausia y el climaterio se presenta privación estrogénica lo que lleva a una menor absorción de calcio (el 25%, cuando lo normal es que sea de 30-50%) y a una mayor excreción renal, debido a menor concentración de vitamina D, parathormona y estradiol, razón por la cual se disminuyen los niveles de calcio sérico.