Enfermedades contagiosas

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Entre las enfermedades propias de la infancia, aunque también pueden darse en adultos, existe un grupo que son contagiosas, las llamadas enfermedades exantemáticas.

Se denominan así por que su principal manifestación es un exantema, eritema o erupción en la piel y mucosas, lo que las hace difíciles de distinguir.

Aunque estas enfermedades han sufrido en los últimos años un enorme descenso, se siguen produciendo casos porque algunos niños no han sido vacunados o por haberse hecho de forma incompleta o incorrecta. Pero no cabe duda de que también ha influido la mayor cultura sanitaria de los padres.

En contra de lo que suele creerse, el momento en que esas enfermedades tienen más riesgo de contagio no es cuando se declaran, sino antes de la erupción. Las enfermedades contagiosas son la principal causa de muertes infantiles y también provocan el fallecimiento de adultos en el mundo en desarrollo.

Lo mejor que puedes hacer para proteger a tu bebé es mantenerlo lejos de los enfermos. Ten mucho cuidado, también, si tiene hermanos, ya que pueden traer a casa los virus.

Enfermedades contagiosas en niños

A continuación enumeramos las principales enfermedades que afectan a la infancia, su tratamiento, síntomas y prevención.

Difteria

Es una infección cutáneo-mucosa causada por Corynebacterium diphtheriae. Afecta principalmente a las mucosas respiratorias, pero también a zonas desprovistas de piel como consecuencia de heridas, picaduras, etc.

El hombre es el reservorio de C. diphtheriae y el contagio se realiza directamente entre enfermos o bien entre portadores asintomáticos e individuos sanos.

La difteria es sobre todo una enfermedad infantil, se produce a partir de los 6-12 meses de edad, cuando desaparecen los anticuerpos maternos pasivos.

Síntomas

La difteria respiratoria suele iniciarse de forma insidiosa como una faringoamigdalitis, laringitis y/o rinitis. Las lesiones eritematosas locales iniciales progresan, apareciendo exudados que acaban formando las pseudomembranas.

El rascado de estas membranas produce hemorragia y su progresión puede dar lugar a obstrucción de las vías aéreas, situación grave que aparece sobre todo cuando la afectación es laríngea o traqueobronquial.

Tratamiento

Se deberá iniciar el tratamiento ante la sospecha clínica de la enfermedad, ya que las demoras se asocian a mayor mortalidad. Se basa en la administración endovenosa de antitoxina diftérica. La administración de antibióticos es poco útil para el paciente, pero sirve para eliminar C. diphtheriae y evitar la diseminación de la enfermedad. Para ello son eficaces la penicilina y la eritromicina.

Prevención

La profilaxis de la enfermedad con inmunización activa a base de toxoide es el mejor enfoque terapéutico. Actualmente la vacunación es obligatoria, usándose una vacuna conjunta, difteria con tétanos y tos ferina. Tras la primera tanda de 4 dosis en la infancia, la vacunación debe repetirse periódicamente administrando dosis de recuerdo cada 10 años.

Gripe

Es una enfermedad respiratoria aguda que se acompaña de síntomas generales. Los brotes de gripe más graves y extensos son los causados por el virus gripal A.

La aparición de brotes se debe en parte a que los antígenos N y H tienen gran tendencia a variar antigénicamente de forma periódica. Las epidemias de gripe ocurren  casi exclusivamente en los meses invernales. La gripe se adquiere a través de secreciones respiratorias de sujetos infectados.

La infección se centra en el epitelio respiratorio y rara vez se encuentran virus en otras zonas de la economía, por lo que la patogenia del cuadro de malestar general de la gripe continúa siendo un enigma.

Síntomas

Tras un periodo de incubación de 18-72 horas, la gripe se caracteriza por un comienzo brusco de fiebre, escalofríos, cefalea, mialgias y tos.

Complicaciones

La complicación gripal más frecuente es la neumonía, que puede ser viral primaria o bacteriana secundaria. El síndrome de Reye se ha descrito como complicación de la gripe B y menos frecuentemente de la A.

Tratamiento

El tratamiento de los casos no complicados es sintomático. Deberá evitarse el uso de aspirina en los menores de 18 años debido al riesgo potencial de síndrome de Reye. Los antiviricos, como la amantadina, si se toma precozmente reduce en un 50% la duración de los síntomas gripales, pero tienen efectos secundarios a nivel del sistema nervioso central, como irritabilidad, insomnio, y dificultad de concentración.

Prevención

El empleo de vacunas antigripales inactivadas es una medida de salud pública aconsejada para evitar la morbimortalidad de las epidemias gripales y el elevado costo sociolaboral de las mismas. Estas vacunas se preparan con los virus gripales A y B que circularon la temporada anterior. La vacunación puede producir transitoriamente fiebre y enrojecimiento local en el sitio de la vacunación.

Mononucleosis infecciosa

El agente etiológico es el virus de Epstein-Barr (VEB), que es un herpesvirus con un  tropismo especial por los linfocitos B, en los que induce cambios neoplásicos. Se transmite principalmente por la saliva.

El VEB se elimina por la faringe al menos durante 18 meses después del contagio, aunque posteriormente puede irse eliminando de forma larga e intermitente.

Síntomas

El periodo de incubación es de 4-8 semanas. Es cuadro clínico clásico se define por la tríada de fiebre, faringitis y linfadenopatías, que pueden ir precedidas por pródromos inespecíficos de sensación distérmica, mialgias, cefalea y anorexia. La faringitis es el síntoma predominante, observándose la presencia de exudado faríngeo y petequias en el paladar.

Tratamiento

El tratamiento suele ser sintomático, debe aconsejarse reposo, aunque ello no parece variar el curso crónico de algunos enfermos. Se evitarán los esfuerzos bruscos durante los primeros meses de a convalecencia a causa de la fragilidad esplénica. La ampicilina no debe prescribirse ante la sospecha de faringitis mononucleósica.

Los glucocorticoides pueden ser útiles en casos graves con gran afectación del estado general, anemia hemolítica, trombopenia severa y obstrucción de las vías respiratorias.

Papilomavirus

El papilomavirus (PVH) infecta selectivamente a células epiteliales de la piel y las mucosas.  La transmisión es por contacto directo entre superficies mucocutáneas. La existencia de pequeñas traumas locales facilita el contagio. En los recién nacidos puede producirse una papilomatosis respiratoria por adquisición del virus en el canal del parto.

Síntomas

El espectro clínico varía según la localización de la lesión y el subtipo específico de PVH, y va desde una infección asintomática hasta verrugas de todo tipo: condilomas acuminados, displasias y neoplasias locales, tipo enfermedad de Bowen, y carcinomas orales y genitales.

Tratamiento

El tratamiento es inespecífico, pudiéndose utilizar la cirugía, la criocirugía y la exéresis con láser.

Prevención

La mejor forma de prevención es evitar el contacto directo, y en el caso de las lesiones venéreas, el preservativo es de uso obligado. 

Parotiditis

Es una enfermedad aguda transmisible causada por un virus parainfluenzae. Se trata de una enfermedad de distribución mundial, siendo el ser humano el único huésped natural.

Se transmite a través de la saliva durante la fase prodrómica de la enfermedad. El hecho de padecer la enfermedad, clínica o subclínicamente, confiere inmunidad casi de por vida.

El virus entra por vía respiratoria, replicándose durante un período de incubación de 12 a 25 días en las vías respiratorias altas y los ganglios linfáticos regionales. Posteriormente se propaga por vía hematógena a múltiples órganos del organismo, entre ellas las glándulas salivales.

Síntomas

De forma brusca, o tras un pequeño período prodrómico de malestar, sensación distérmica y dolor faríngeo, aparece una hinchazón parotídea progresiva, que alcanza su cenit en 3 días para luego retrogradar en 1 semana.

Existe dolor, enrojecimiento y prominencia de la mucosa a nivel del conducto de Stenon. La hinchazón puede afectar a las glándulas submaxilares y sublinguales, simultáneamente o de forma exclusiva.

Tratamiento

No existe tratamiento específico. Es importante una buena higiene de la cavidad oral y una dieta blanda. No es necesario efectuar reposo en cama.

Prevención

Se basa en la vacunación con virus vivos atenuados, actuación que carece prácticamente de efectos secundarios. La vacunación está contraindicada en los niños menores de 1 año, ya que interfiere con los anticuerpos maternos, en los pacientes inmunodeprimidos, en los pacientes con cuadros febriles agudos intercurrentes y durante el embarazo. 

Poliomielitis

Es una enfermedad causada por uno de los tres serotipos de poliovirus. Estos enterovirus tienen un especial tropismo por el sistema nervioso central, principalmente a nivel de las astas anteriores motoras de la médula espinal y tronco encefálico, lugar que alcanzan por vía hematógena, atravesando localmente la barrera hematoencefálica, o bien por vía retrógrada, penetrando a través de las uniones neuromusculares periféricas.

Síntomas

La clínica y sus secuelas dependen del grado de afectación y necrosis neuronal. La mayoría de las infecciones son subclínicas y banales. Cuando se manifiestan, la clínica aparece tras un período de incubación, presentándose como una enfermedad febril inespecífica, como una meningitis aséptica que no deja secuelas o como la forma grave que cursa con signos meníngeos y parálisis fláccida con calambres y contracciones espasmódicas de los miembros afectados.

Las parálisis que persisten tras la fase de recuperación son irrecuperables. Algunos pacientes presentan atrofia muscular progresiva pospoliomielitis o síndrome pospolio.

Tratamiento

El tratamiento es sintomático y no hay nada eficaz que evite las secuelas.

Prevención

La prevención mediante vacuna es la estrategia a utilizar. La vacunación oral con virus vivos atenuados o virus inactivados que contengan los tres serotipos del poliovirus se debe administrar en la infancia, como parte del calendario vacunal infantil.

En 2002, la OMS declaró oficialmente erradicada la poliomielitis en los 51 países de Europa. La región de las Américas de la OMS (35 países) ha sido declarada libre de poliomielitis desde 1994, seguida en 2000 por la región del Pacífico Occidental de la OMS (37 países y territorios, incluida China).

Rabia

Enfermedad aguda del sistema nervioso central que afecta a todos los mamíferos y se transmite por secreciones infectadas, generalmente por la saliva, a través de las mordeduras.

El agente etiológico es el virus de la rabia, de la familia de los Lyssavirus. El contagio también puede producirse por aerosol y por la ingesta o trasplante de tejidos infectados. La rabia se trasmite mayoritariamente al hombre a través del perro.

El virus penetra a través de la epidermis o de una mucosa, y se multiplica a nivel muscular, desde donde alcanza el sistema nervioso periférico, de ahí se propaga al sistema nervioso central, donde invade y se replica en la sustancia gris. Migra a otros órganos, como corazón, pulmón, hígado, etc, a través de los nervios vegetativos.

Síntomas

La rabia tiene un período de incubación muy variable, sus manifestaciones clínicas se distribuyen en cuatro estadios:

Primer periodo prodrómico inespecífico, caracterizado por fiebre, cefalea, mialgias, astenia progresiva, dolor faríngeo y tos.

Segunda fase o fase encefalítica, caracterizada inicialmente por períodos de agitación y actividad motora excesiva, y después confusión, alucinaciones, agresividad, espasmos musculares, convulsiones, opistótonos y parálisis. Aparece fiebre elevada, pupilas irregulares, sialorrea, lagrimeo, hipotensión postural e hiperhidrosis.

Tercera fase, caracterizada por la aparición de manifestaciones de alteración del tronco cerebral. Aparece diplopia, parálisis facial, etc. Se produce una incoordinación motora de la musculatura diafragmática, faríngea y laríngea, que se contraen violentamente al intentar deglutir líquidos, lo que motiva la hidrofobia. El enfermo progresa a coma profundo, con alteraciones respiratorias y muerte, rara vez entra en cuarta fase o de recuperación paulatina.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico se basa en el aislamiento del virus en secreciones infectadas o tejidos, o bien en demostrar el antígeno viral. Ante una mordedura animal hay que decidir si se debe o no iniciar profilaxia antirrábica.

La profilaxis postexposición consiste en disminuir el número de los posibles agentes virales infectantes, para lo cual se debe limpiar cuidadosamente la herida, administrando precozmente anticuerpos neutralizantes y vacunando al supuesto contagiado.

Rubéola

Es una enfermedad febril exantemática, de curso por lo general benigno y que dura 3 o 4 días, producida por el virus de la rubéola o rubivirus. En la mujer embarazada puede dar lugar a infección fetal crónica, que conlleva malformaciones congénitas. Se transmite por vía respiratoria alta, siendo la puerta de entrada la rinofaringe. La rubéola congénita se transmite por vía transplacentaria.

Síntomas

Tras un periodo de incubación de 2 a 3 semanas, aparece un exantema maculopapuloso y puntiforme. Se inicia a nivel de la cara, extendiéndose luego al tronco y extremidades. Se acompaña de adenopatías inflamatorias, sobre todo a nivel nucal.

En los adultos puede acompañarse de un pródromo febril y complicaciones como artralgias, púrpura con trombopenia y encefalomielitis.
La rubéola congénita aparece como consecuencia de una infección durante el embarazo.

Se acompaña de retraso del crecimiento, hepatoesplenomegalia, alteración intersticial pulmonar, malformaciones cardiovasculares y malformaciones del sistema nervioso.

Tratamiento

El cuadro se autolimita y requiere tratamiento sintomático.

Prevención

La infección materna asintomática puede provocar también una rubéola congénita, por lo que es necesario conocer el estado serológico de toda mujer en edad fértil antes de concebir. Si existen anticuerpos antes o 10 días después de una exposición casual, el riesgo de rubéola congénita es nulo.

Para evitar este riesgo se han desarrollado campañas de vacunación en niños y mujeres seronegativas. Sin embargo, la vacuna contra la rubéola no puede administrarse a  mujeres embarazadas o a las que puedan estarlo en los 3 meses siguientes a la vacunación, dado que existe el riesgo teórico de que al ser una vacuna con virus vivos atenuados pueda causar rubéola congénita.

La vacuna también está contraindicada en los pacientes inmunodeprimidos.
 
Sarampión

Enfermedad eruptiva febril aguda, sólo afecta a los seres humanos.
El virus del sarampión o Morbillivirus se transmite a través de secreciones nasofaríngeas, siendo la puerta de entrada las mucosas respiratoria y conjuntival.

Se trata de un virus muy contagioso, tras multiplicarse en el epitelio respiratorio, el virus se disemina a través de la sangre a sitios distantes. El periodo de incubación es de alrededor de 10 días.

Síntomas.- La clínica se inicia con malestar general, fiebre elevada, conjuntivitis, fotofobia, tos seca y rinorrea. A los 2-3 días se evidencian las manchas de Koplik en la mucosa bucal, consisten en pequeñas lesiones rojas e irregulares de centro blanco-azulado.

El exantema suele aparecer a los 4-5 días de iniciarse la clínica. Se caracteriza por una erupción maculopapulosa rojiza que aparece primero en la frente y que se extiende por cara, cuello y tronco.

La erupción abarca todo el cuerpo y empieza a remitir por donde empezó. Con la erupción suelen desaparecer los síntomas generales, aunque puede persistir la tos.

Tratamiento

El tratamiento es sintomático, debiéndose controlar la aparición de sobreinfecciones bacterianas que puedan requerir tratamiento antibiótico.

Prevención

La enfermedad puede prevenirse con gammaglobulina, administrada los 6 primeros días siguientes a la exposición. La inmunoprofilaxis pasiva debe plantearse sobre todo en personas especialmente susceptibles o con elevado riesgo de complicaciones, como inmunodeprimidos, embarazadas y pacientes con tuberculosis activa.

El programa de vacunación contra el sarampión implantado en Francia desde 1993 ha reducido la morbilidad en un 97% y la mortalidad en un 60%. La vacunación es muy eficaz para prevenir la enfermedad y carece prácticamente de efectos secundarios.

Tos ferina 

Es una enfermedad causada por B. pertussis y B. parapertussis. El microorganismo se localiza en el árbol respiratorio, produciéndose la transmisión por un mecanismo de aerosol.

Síntomas

Tras un periodo prodrómico, aparece una fase catarla caracterizada por rinorrea, lagrimeo, inyección conjuntival y fiebre moderada. Posteriormente aparecerán los característicos paroxismos de tos. Se puede complicar con una neumonía y con otitis media.

Prevención y Tratamiento

Con el empleo de la vacuna se puede prevenir hasta el 80% de los casos. Los adultos y adolescentes que sólo tienen una protección parcial o que no tienen protección frente a la tos ferina constituyen el principal vehículo de propagación de la enfermedad y exponen a los lactantes no protegidos a consecuencias graves e incluso mortales.

El antibiótico de elección es eritromicina, con lo que se reduce la severidad y la duración de la enfermedad.

Varicela

El virus varicela-zóster (VVZ) da lugar a una primoinfección en forma de erupción cutánea generalizada, llamada varicela, y a una o varias reactivaciones posteriores localizadas en una o más metámeras (herpes zoster). El ser humano es el único reserborio conocido del VVZ.

La transmisión de la enfermedad se produce por vía respiratoria. El virus se replica localmente y se disemina por el sistema reticuloendotelial, produciéndose una viremia.

La lesión principal se produce en el corion y la dermis, dando lugar a vesículas que evolucionan a pústulas y costra. Durante la varicela, los virus infectan los ganglios de las raíces posteriores nerviosas, donde entran en un período de latencia.

A partir de la sexta década de la vida o en situaciones de inmunodepresión, los virus se reactivan y dan lugar a la erupción dolorosa conocida como herpes zoster.

La varicela es una enfermedad infantil muy contagiosas, de curso benigno y tiene un periodo de incubación es de 10-21 días.

Síntomas

Cursa con fiebre moderada, discreto mal estado general y la típica erupción, discretamente pruriginosa. Las lesiones se inician en el tronco y la cara, para extenderse por todo el cuerpo.

Complicaciones

La complicación más frecuente es la sobreinfección bacteriana de la piel por S. aureus o S. pyogenes, que se produce como consecuencia del rascado de las lesiones.

Tratamiento

En la mayoría de los casos, el único tratamiento necesario es el sintomático. Se debe tener una correcta higiene y cuidado de la piel para evitar sobreinfecciones bacterianas. El aciclovir es eficaz en el tratamiento de las infecciones graves y complicadas por el virus de varicela-zóster.

Vacunación

Hace diez años en Estados Unidos se producían cuatro millones de casos de varicela al año, que causaban 11.000 hospitalizaciones y 100 muertes. La introducción de la vacunación universal contra la varicela de los niños en 1995 ha reducido considerablemente el impacto de la enfermedad.

La vacunación contra la varicela también está disponible en Europa. En marzo de 2006, Alemania, Grecia y algunas regiones de Italia ya habían puesto en práctica la vacunación universal contra la varicela en niños. España, Suiza y Austria recomiendan la vacunación contra la varicela para los adolescentes, y otros países estaban considerando la posibilidad de introducir o aumentar la vacunación contra la varicela.

No obstante, según algunos especialistas, en Europa debería considerarse la opción de una política de vacunación universal, no sólo en términos médicos, sino también porque sería social y económicamente adecuado. 

Viruela

Enfermedad que se considera erradicada desde 1979. Este logro se ha conseguido mediante un programa de vacunación eficaz a nivel mundial, y ha sido favorecido por el hecho de que el único reserborio de esta enfermedad es el hombre y que no existe el estado de portador asintomático.

Causas y Síntomas

Era un proceso muy contagioso, se producía por inhalación vírica a partir de secreciones faríngeas.  El virus se multiplica a nivel de los macrófagos locales, y se disemina a través de la circulación sanguínea y los linfáticos. En la piel, el virus se aloja en los capilares de la dermis, induciendo una serie de cambios en la circulación local y en las células epidérmicas, que llevan a la formación de vesículas y posteriormente pústulas por infiltración polimorfonuclear.

La infección se extiende al corion y a las glándulas sebáceas, lo que ocasiona la aparición de hoyuelos cicatrizales tras la curación, que constituyen un estigma cutáneo imperecedero de haber padecido la viruela.

El período de incubación es de 12 días de promedio, antes de la erupción aparecen fiebre, cefalea intensa, mialgias dorsales y vómitos. La erupción se inicia en cara, lengua y paladar, diseminándose por todo el organismo. La viruela mayor se presenta de cinco formas clínicas: el tipo ordinario, la viruela modificada, la viruela sin erupción, el tipo plano, y el tipo hemorrágico.

Diagnóstico y Tratamiento

El virus puede aislarse a partir de lesiones cutáneas, de la orofaringe, la conjuntiva y la orina. La vacunación o la administración de inmunoglobulina vacunal durante la primera semana poscontagio atenúa el curso clínico de la enfermedad.

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