
El sobrepeso y la obesidad, que se extiende como una epidemia por los países desarrollados, también está afectando a nuestros niños y adolescentes. En los EEUU, uno de cada 4 niños presenta sobrepeso. En los países europeos las cosas no son muy diferentes. Por ejemplo, en un estudio en Italia, en niños de 10 años, presentaban sobrepeso el 30%.
El estudio ENKID, realizado en España por los Dres. Aranceta y Serra Majen, encuentra que la prevalencia de sobrepeso en los menores de 24 años es de alrededor del 25%, y la de obesidad del 13%. Estas cifras verían según las diferentes regiones, encontrándose las cifras más bajas en la Comunidades de Aragón y Cataluña.
En los niños, las complicaciones a corto plazo de la obesidad incluyen las alteraciones ortopédicas, y las psicológicas, ya que se siente rechazado por los compañeros.
Pero las consecuencias más graves no se pondrán de manifiesto hasta la vida adulta, cuando aumenta el riesgo de diabetes y de complicaciones cardiovasculares. Y es que los niños con sobrepeso tienen mayor riesgo de obesidad en la vida adulta. Pero el verdadero problema es que en las últimas 2 décadas esta cifra se ha elevado más del 50%.
Se ha dicho que la otra víctima invisible de la obesidad infantil son los padres. ¿Por qué? Porque nadie culpa al niño de su problema, sino a los padres, por su ignorancia y darle mal de comer. Por eso, intentamos, con estas líneas, ayudar a los padres para que a su vez puedan ayudar a sus hijos.
Los niños pueden padecer sobrepeso debido a varias razones. En primer lugar, los factores genéticos. Los hijos de padres obesos tienen mayor posibilidad de ser obesos. Pero también influyen otros hábitos de comportamiento como son los hábitos alimentarios y de ejercicio físico y la actividad en el tiempo de ocio (sedentaria como con los ordenadores o televisión frente a actividad física).