Este especialista concluye que dicho cuadro clínico de la alopecia, asociado básicamente al estado anímico del paciente, "es el que afecta en gran medida a los pacientes con alopecia areata, una patología que se caracteriza por la caída del pelo en placas, generalmente redondas u ovaladas". Pese a conocer estos factores, dicho experto reconoce que el problema "es que muchas veces no se conocen los mecanismos intermedios que se desencadenan desde que se padece estrés hasta que se produce una caída del pelo".
"Factores como la muerte de un familiar, la pérdida del puesto de trabajo o los problemas escolares pueden estar asociados a la calvicie de un paciente", subrayó Rodríguez Pichardo, quien apuntó que "lo tremendo es que el estrés pone en marcha una serie de procesos inmunológicos irreversibles que, pese a que luego pueda desaparecer el estrés, el pelo ya no vuelve a nacer por la zona dañada". Con todo, dicho dermatólogo aclaró que cuando la alopecia areata afecta a menos del 40 por ciento del cuero cabelludo habitualmente esta zona dañada vuelve a repoblarse con pelo por sí sola en un plazo de seis a doce meses y sólo administrando placebo.
Respecto al perfil del paciente, señaló que cualquier persona es susceptible de padecer una calvicie, si bien advirtió de que determinados tipos de alopecia, como la alopecia universal (caída total del pelo de todas las zonas del cuerpo) y que en ocasiones representa una extensión de la alopecia areata, son más difíciles de tratar en niños.
Estrés inmunológico en el niño
Esta dificultad se debe no sólo a que es más traumático tratar a un niño con alopecia que a una persona adulta, sino también al estrés inmunológico del paciente joven, ya que la edad afecta más a su sistema inmune.
(13/06/2005 - Europa Press )