El 71,9% de las personas con VIH que no trabajan tienen miedo a la discriminación en el ámbito laboral

Estudio realizado por la coordinadora CESIDA

• La mayoría (72,6%) de los que buscan empleo temen  que en el trabajo descubran que son VIH+

• Sólo el 20,20% de los que trabajan comunican su situación en el ámbito laboral y un 24,4% afirma haber sufrido algún tipo de discriminación, ya sea mediante el rechazo o el despido.

Según los datos del estudio FIPSE presentado hoy en Madrid, más de la mitad de las personas con VIH que no trabajan están deseando incorporarse al mundo laboral. Sus principales motivaciones son económicas (81,7%), por los beneficios personales y psicológicos tales como sentirse útil (78,3%) y normal (69%), y por los beneficios sociales al contribuir a la sociedad (59%).

Las principales barreras para que estas personas puedan acceder al trabajo son la discriminación (71,9%), el miedo de dar a conocer su situación (72,6%) y las preocupaciones derivadas de los cambios de salud (84,9%).
 
Estos son los resultados del estudio "Integración laboral de las personas con VIH. Estudio sobre la identificación de las necesidades laborales y la actitud empresarial", realizado por la Coordinadora Estatal del VIH-sida (CESIDA), junto con la Universidad del País Vasco y la Universidad Nacional de Educación a Distancia y financiado por FIPSE.

Las conclusiones demuestran que para aquellas personas que viven con VIH y están trabajando, las principales dificultades que se encuentran en el ámbito laboral son la discriminación, los cambios de salud y la presión psicológica producidos al ocultar la enfermedad, como señala una de las autoras y editoras del trabajo, Mª José Fuster.

La experta afirma que "las personas con VIH se encuentran con importantes barreras tanto para la incorporación como para el desarrollo de una actividad profesional normalizada. Entre ellas, cabe destacar por su relevancia los prejuicios y la discriminación percibida.

Este contexto hostil desemboca en un escenario de invisibilidad que está teniendo importantes repercusiones psicosociales, por lo tanto es necesario un esfuerzo mayor que logre el objetivo de la inserción y propicie un escenario de mayor estabilidad laboral para las personas con VIH. En ese sentido las medidas deben ir dirigidas a la sensibilización y  formación en el mundo del trabajo y a la capacitación de las personas con VIH, entre otras”.

El estigma y la discriminación siguen generando miedo al rechazo en la actualidad, por lo que la mayoría de las personas con VIH (79,8%) deciden no comunicar su situación en el trabajo, algo que a menudo afecta a la salud física y psíquica de la persona afectada.

Para evitar que se produzcan situaciones de discriminación laboral y ofrecer garantías jurídicas en este sentido, Santiago Pérez Avilés, presidente de CESIDA, destaca que “es necesario crear un debate y redefinir el concepto de discapacidad para evitar las situaciones de vulneración de derechos”.

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