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El cerebro desarrolla estrategias de prevención de caídas

Entrenar a los mayores contra deslizamientos, una vacuna ante las caídas

La mejor vacuna contra las caídas es el entrenamiento. Así lo han considerado el equipo dirigido por Tamvi Bhatt y Yi-Chung Pai, de la Universidad de Illinois, en Chicago (Estados Unidos), que han sometido a un grupo de ancianos a ejercicios en plataformas deslizantes.

Entrenar a los mayores contra deslizamientos, una vacuna ante las caídas

El trabajo, que se publica en el último número de Journal of Neurophysiology, ha mostrado cómo el cerebro desarrolla estrategias de prevención de caídas que ayudan a los mayores a mejorar su capacidad. Los autores del trabajo utilizaron una plataforma que podía ser movida por los investigadores para desequilibrarles.

Estudios anteriores realizados por el mismo grupo mostraron que los mayores aprenden rápidamente a mantener el equilibrio después de un periodo corto de práctica. En este trabajo se intentó demostrar si este periodo de entrenamiento era efectivo al enfrentarse a un suelo deslizante.

En el trabajo, ocho personas mayores se entrenaron en la plataforma móvil 37 veces; después se cambio la superficie por otra deslizante de vinilo otras 24 veces por cada participante. En esta segunda tanda, las posibilidades de caída sólo eran hacia adelante o hacia atrás y, como en la vida real, era imposible la caída lateral. Los participantes llevaban un arnés para evitar que cayeran al suelo; también se grabaron todas las sesiones para ver el mecanismo de caída de los ancianos.

Los ocho participantes fueron comparados con un de grupo control de siete personas que no recibieron entrenamiento en la plataforma móvil y a los que sólo se les realizaron las pruebas en la plataforma deslizante.

Los investigadores vieron cómo ninguno de los ancianos entrenados cayó en la plataforma deslizante cuando ésta se movía. Este dato contrasta con la totalidad de las personas incluidas en el grupo control que cayeron.

Analizando la razón por la que los ancianos entrenados se mantenían en pie se observó que los ancianos entrenados tenían más habilidad para controlar el pie que se desplazaba y, aunque éste se moviera, lograban mantener el equilibrio. Por contra, a los no entrenados se les movía un pie al deslizarse del mismo modo, pero no conseguían mantenerse en pie.

Los autores concluyen que el cerebro es capaz de mejorar su actuación ante las caídas con poco entrenamiento. Se ha visto que la estabilidad ante los resbalones se incrementa ostensiblemente. Es probable que con tan solo una sesión de práctica el cerebro se programa y responde de forma más adecuada a un deslizamiento.

(04/02/2009 - Diario Médico )