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El 23% de la población española sufre esta alteración

La cirugía mínimamente invasiva resuelve el 80% de los casos de incontinencia

"El coste social y económico de esta patología ha contribuido al reciente desarrollo de técnicas quirúrgicas no invasivas que han sustituido a la cirugía convencional y que cuentan con tasas de éxito de hasta el 80%", afirman los doctores Susana de la Rosa y Felipe Villacampa.

Ambos profesionales son los directores del curso Cirugía del Suelo Pélvico e Incontinencia de orina que durante los días 17 y 18 de febrero organiza el Servicio de Urología del Hospital 12 de Octubre de Madrid y que cuenta con el patrocinio de Boehringer Ingelheim.

Esta alteración urológica puede ser consecuencia de una enfermedad neurológica, de una diabetes o de otras alteraciones urológicas y del suelo pélvico. En España, el 23% de la población sufre esta alteración, cifra que alcanza hasta un 45% en mujeres mayores de 65 años. 

Estornudar o hacer un determinado ejercicio físico puede producir pérdidas de orina. De hecho, el 39% de los casos de incontinencia son de esfuerzo. Aunque se trata de una patología más frecuente a edades más avanzadas no es una condición inherente al envejecimiento como creen erróneamente muchos ancianos.

La incontinencia de orina es un síntoma de otras patologías como las alteraciones neurológicas, la diabetes y otros problemas urológicos (tumores vesicales, crecimiento prostático, etc) y del suelo pélvico. “La incontinencia de orina no es una enfermedad en sí, sino un síntoma que se presenta en diferentes enfermedades y que es la consecuencia de una alteración en la fase de llenado vesical”, señala la uróloga del Hospital 12 de Octubre de Madrid.

Esta alteración consiste en la pérdida involuntaria de orina que se produce en un momento y lugar inadecuado y que supone un problema social e higiénico para el que lo padece. Este trastorno llega a generar un coste de más de 900 millones de euros al año y es responsable de entre un 5 y un 10% de los ingresos en residencias de la tercera edad. 

Incontinencia y aislamiento social

Las personas que padecen incontinencia de orina suelen acomplejarse por este trastorno, por lo que tienden a aislarse socialmente. “Estamos”, dice la doctora de la Rosa, “ante un síntoma que se oculta porque el afectado se avergüenza. De ahí, que apenas se comente este problema de salud. La mayoría de los afectados tienden a recluirse en su domicilio, pierden su autoestima, dejan su puesto de trabajo, se sienten muy limitados para determinadas actividades físicas e incluso tienen problemas de pareja. Pese a ello, cada vez se consulta más gracias a los medios de comunicación y a las campañas de educación sanitaria que se han llevado a cabo en los últimos años”. 

Por lo general, afecta ligeramente más a las mujeres, con una incidencia de entre un 8 y un 12% entre las de mediana edad. Se calcula que, aproximadamente, la mitad de las mujeres tendrán un problema de incontinencia en algún momento de su vida. Más del 8% de las mujeres con edades comprendidas entre los 35 y los 50 años ya ha tenido algún episodio de incontinencia. A partir de los 55 años este porcentaje se incrementa hasta alcanzar un 12%. Este repunte se debe a que en la fase menopáusica el déficit de estrógenos disminuye la presión en la uretra y favorece la incontinencia que ya existía previamente. Superados los 65 años, el riesgo de incontinencia se iguala por sexos; de hecho, se calcula que más del 15% de los ancianos padece este trastorno. 

Tratamiento

Hace unos años, todas las incontinencias se trataban de la misma manera con independencia del tipo y de la causa de la misma. En la actualidad y gracias al mejor conocimiento de la fisiología de la micción y a los estudios urodinámicos cada tipo de incontinencia recibe un tratamiento específico. “Como la incontinencia es un síntoma”, apunta la doctora de la Rosa, “el tratamiento debe ir dirigido a tratar la enfermedad o el defecto anatómico que la produce. De ahí que la tendencia actual para el tratamiento integral de la incontinencia se basa en las unidades multidisciplinares de ginecólogos, neurólogos, proctólogos rehabilitadores y urólogos. En cualquier caso es muy importante insistir en que en la actualidad gracias a los avances en la cirugía, la paciente se puede marchar a su casa después de la intervención, por lo que no requiere ingreso hospitalario. Asimismo, es fundamental informar a las mujeres de llevar a cabo la rehabilitación del suelo pélvico a través de unos sencillos ejercicios pre y post parto”. 

El tratamiento dependerá, por tanto, de la causa de la incontinencia. En la incontinencia leve, la solución es la rehabilitación del suelo pélvico dirigida por especialistas rehabilitadores. Si la alteración está en la vejiga, que no permanece relajada durante el llenado, el tratamiento es fundamentalmente farmacológico. En ocasiones también se recurre a otras opciones complementarias, como la neuromodulación, la estimulación, etc. Se dispone asimismo de soluciones paliativas (absorbentes, colectores, autosondajes, etc), sobre todo para enfermos ancianos y neurológicos. 

En los casos graves de incontinencia urinaria de esfuerzo en mujeres está indicado el tratamiento quirúrgico. Desde hace cinco años, se está utilizando en España, con una tasa de éxito del 80%, el tratamiento con diferentes bandas libres de tensión. Consiste en la colocación de mallas de polipropilemo debajo de la uretra a través de una incisión de 1 cm en la vagina. Se trata de técnicas mínimamente invasivas que permiten que la paciente se reincorpore a su actividad habitual en un plazo de una semana desde su intervención”.

(15/02/2006 - Europa Press )