La sal, un antidepresivo natural y adictivo

Posible causa para que se consuma en exceso

La mayoría de la gente consume demasiada sal, pero un investigador de la Universidad de Iowa (Estados Unidos) podría haber dado con la clave para que esto ocurra: la sal mejora nuestro estado de ánimo.

Kim Johnson es psicólogo y el autor principal de un estudio que ha descubierto que los ratones con niveles deficientes de cloruro de sodio (la sal común, de mesa) dejan de practicar las actividades que en cualquier otra circunstancia disfrutan.

"Las cosas que en condiciones normales les resultan agradables a los ratones no suscitan el mismo grado de entusiasmo sin sal, lo que nos lleva a creer que el déficit de sal y el deseo asociado a ella puede provocar uno de los principales síntomas de la depresión", explica Johnson.

Los investigadores saben que no pueden afirmar con rotundidad este extremo porque estos casos dependen de un diagnóstico más elaborado, pero la pérdida de placer al realizar actividades normalmente agradables es una de las características más importantes de la depresión psicológica.

La idea de que la sal es capaz de mejorar nuestro estado de ánimo podría ayudar a explicar por qué estamos tan tentados a tomarla en exceso, pese a que sabemos de sobra que aumenta la presión arterial y que contribuye a enfermedades cardiovasculares.

Otras investigaciones han demostrado que la media mundial de ingesta de sal por persona es de unos 10 gramos diarios, pero la Agencia Estadounidense del Medicamento recomienda unos 4 gramos y se estima que el cuerpo humano nunca necesita más de 8.

Johnson, junto a Michael J. Morris y Elisa S. Na, estudiantes de postgrado en la Universidad de Iowa, ha publicado sus conclusiones en The Journal Physiology & Behaviour, pero además de informar de los datos más recientes, ha querido investigar otras razones que subyacen tras este extraño "hambre de sal".

Los niveles elevados de sal se encuentran hoy en casi cualquier alimento; sin embargo, hubo un tiempo en que no era tan fácil de encontrar. Su consumo y precio se disparó alrededor del año 2000 a. C., cuando se descubrió que podía ser utilizada como conservante de alimentos. Los soldados romanos se pagaban entre ellos con sal y la palabra salario deriva del latín sal.

Cuestión evolutiva

La evolución podría haber desempeñado un papel importante en el ansia de sal que domina al ser humano. La evolución humana viene de criaturas que vivían en océanos de agua salada. Una vez en tierra, el organismo siguió necesitando el cloruro de sodio y las sales minerales porque desempeñan un papel clave a la hora de permitir que los líquidos entren y salgan de las células y también ayuda a las células nerviosas a transferir información en el cerebro y a través del cuerpo.

El comportamiento humano también ha desempeñado un papel clave que le asegura que siempre tendrá sal a mano. Los animales también están equipados con un sistema de gusto diseñado para detectarla y que sus cerebros recuerden las ubicación de las fuentes de sal gracias a un mecanismo de placer que se activa en el cerebro cuando se consume.

Así pues, el cuerpo necesita sal, sabe cómo encontrarla y cómo conservarla. Pero hoy los científicos están encontrando pruebas de que, al igual que ocurre con otras sustancias adictivas, la sal puede convertirse casi en una droga.

Un signo de adicción es el consumo de una sustancia, incluso cuando se sabe que ésta es perjudicial. A muchas personas se les dice que deben reducir el consumo de sodio por su propio bien, pero tienen problemas para hacerlo, les gusta su sabor y los alimentos sin sal les parecen incomibles.

Otro aspecto de la adicción es el desarrollo de una intensa ansiedad cuando se les quita la “droga” a los adictos. Los experimentos de Johnson indican cambios similares en la actividad cerebral dependiendo de si los ratones son expuestos a la sal o si se les priva de ella.

Según Johnson, "todo esto sugiere que la necesidad y los antojos de sal podrían estar vinculadas a las mismas vías cerebrales, las relacionadas con la adicción a las drogas y el abuso de las mismas".

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