Nuevas epidemias animales amenazan la seguridad alimentaria en el mundo

Instituto Internacional de Investigaciones del Ganado

Cada 4 meses surge una nueva enfermedad, de ellas, muchas son triviales, pero el HIV, el SARS y la gripe aviar son ejemplos del enorme impacto potencial que estas enfermedades pueden tener.

Nuevas epidemias animales, surgidas debido al crecimiento de la población ganadera, están amenazando la seguridad alimentaria de los países en desarrollo, de acuerdo con un informe del Instituto Internacional de Investigaciones del Ganado.

Alrededor de 700 millones de personas tienen animales de granja en los países en desarrollo que generan hasta el 40% de los ingresos familiares.

Las epidemias surgidas en los últimos años, como el Síndrome Respiratorio Agudo y Grave (SARS) y la gripe porcina H1N1, les causaron pérdidas económicas de miles de millones de euros.

Los países desarrollados están sufriendo las consecuencias de las enfermedades del ganado, pero en África y Asia.

La capacidad de los servicios veterinarios para rastrear y controlar los brotes se sitúa peligrosamente detrás de la intensificación del ganado.

Esa escasez de servicios es muy peligrosa puesto que muchas personas sin medios económicos todavía dependen de los animales de granja para alimentar a sus familias.

Mientras que la creciente demanda de carne, leche y huevos entre los consumidores urbanos del mundo en desarrollo alimenta una rápida intensificación de la producción ganadera.

El informe recuerda que el 75% de las enfermedades infecciosas emergentes se originan en animales, de las que el 61% se pueden transmitir a humanos.

Las epidemias como el SARS en el 2003, los brotes esporádicos de la gripe aviar H5N1, desde 1997, y la pandemia de la gripe porcina H1N1, en el 2009, implicaron fuertes costes económicos en todo el mundo.

Mientras que el SARS costó entre 36.000 millones de euros y 73.000 millones de dólares, el coste total de la pandemia de gripe aviar pudo llegar hasta 1,5 billones de euros.

El proceso de urbanización y el cambio climático han podido ser los factores desencadenantes que han alterado la distribución de las enfermedades, en ocasiones, de forma dramática.

Por ello, piden a los países en vías de desarrollo que aceleren los procedimientos de vigilancia para contener las epidemias ganaderas antes de que se propaguen.

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