La fatiga visual se caracteriza por una serie de alteraciones oculares y visuales tales como: visión borrosa, pesadez de los párpados, sequedad de ojos, deslumbramientos y debilitamiento de la agudeza visual. La presencia de estas alteraciones dependerá de:
Factores individuales: el sexo, la edad, defectos visuales con o sin corrección. Los defectos visuales, no obstante, no son un obstáculo para trabajar con pantallas, siempre que estén debidamente corregidos.
Factores del entorno de trabajo: esencialmente la falta de nitidez de la pantalla e inestabilidad de los caracteres, ergonomía del puesto, existencia de reflejos e inadecuada iluminación.
Medidas preventivas para evitar los riesgos:
Ergonomía del puesto de trabajo
La ergonomía es una metodología multidisciplinar que tiene como objetivo adaptar las condiciones de trabajo a las características fisiológicas y psicológicas del trabajador.
La aplicación de los principios ergonómicos favorece el bienestar protegiendo la salud y mejorando las condiciones de trabajo. En el caso específico del trabajo con pantallas, estos principios se aplican tanto a la disposición y características de los diferentes componentes del puesto de trabajo como a su entorno.
Componentes:
Pantalla
Teclado
Mesa
Silla
Espacio
Suficiente para permitir los cambios de postura y movimientos de trabajo
Iluminación
Filtros
Su uso es recomendable para reducir la electricidad estática y porque mejoran la calidad de imagen de los caracteres. Pueden ayudar a disminuir los reflejos pero no los eliminan.
Fatiga postural
El trabajo habitual con pantallas, como toda profesión en la que se mantenga una posición sedante, provoca una fatiga postural acentuada principalmente en el cuello y la espalda:
Simultáneamente se presentan molestias en los brazos y manos. Su aparición e intensidad son debidas, esencialmente, a una incorrecta disposición del espacio de trabajo, a un mobiliario no ergonómico y a la adopción constante de una misma postura sin intercalar pausas.
- Estrés laboral
El estrés es la reacción del organismo a toda exigencia externa. Por tanto es un problema de adaptación. Podría tener consecuencias negativas en la salud cuando las exigencias superan la capacidad de adaptación del individuo.
En el marco estrictamente laboral y en el caso que nos ocupa, son factores estresantes: la carga mental que exige el trabajo con pantallas y la propia organización de las tareas, el ritmo de trabajo, trabajos monótonos, poco contenido de las tareas, necesidad de atención continuada, cantidad de información asimilable por unidad de tiempo, tiempo de respuesta del ordenador, etc.
(15/09/2008 - salud.es )