Es el esfuerzo mental que requiere un determinado trabajo y en él están involucrados los mecanismos de percepción, tratamiento de la información, toma de decisiones, etc., siendo todos ellos necesarios e interdependientes.
En los trabajos poco cualificados, o simples (normalmente repetitivos y en cadena), la sobrecarga mental viene dada por el uso excesivo, en tiempo y/o intensidad, de las funciones congnoscitivas o intelectivas.
En los trabajos cualificados puede haber sobrecarga por la utilización excesiva de los mecanismos sensomotores, lo que imposibilita el uso de las estructuras superiores del pensamiento y conduce a una disminución de las funciones intelectuales y a una esclerosis de dichas estructuras.