Trabajadores especialmente sensibles

Bajo el punto de vista de la normativa de prevención de riesgos y salud laboral, se entiende por trabajadores especialmente sensibles, aquellos que tengan una particular sensibilidad, a determinados riesgos, por causa de sus características personales o estado biológico conocido, incluidos aquellos que tengan reconocida la situación de discapacidad física, psíquica o sensorial.

En atención a ellos, el Empresario debe ejercer su deber de protección, al igual que con el resto de sus trabajadores, pero con una particular incidencia y dedicación, conjuntamente con las mujeres y los menores.

A tal fin deberá efectuar la evaluación de riesgos laborales de sus puestos de trabajo, planificar la adopción de medidas preventivas y de protección, llevar a efecto la vigilancia periódica del estado de salud de los mismos, etc.

Sobre este colectivo de trabajadores, tiene especial relevancia la obligación del Empresario de determinar los puestos de trabajo, cuyo desempeño no ponga en peligro a los trabajadores especialmente sensibles, a los demás trabajadores o a otras personas relacionadas con la Empresa.
Con respecto a la maternidad, el empresario tiene iguales obligaciones, en tanto que las mujeres, en periodo de maternidad o de lactancia, tienen la consideración de trabajadoras especialmente sensibles.

Normativamente tales aspectos se reflejan en los artículos 25 al 27 de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, y son fruto de la trasposición de varias directivas europeas, en particular la 92/85/CEE y la 94/33/CEE, relativas a protección de la maternidad, y de los jóvenes.

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