ejercicio físico

Beneficios de la práctica habitual de ejercicio físico

En primer lugar previene la aparición de obesidad ya que contribuye a mantener la masa muscular o masa magra. Esta es la principal responsable del gasto energético. Por este motivo, las personas que realizan ejercicio pueden comer más calorías, manteniendo estable su peso. 

El ejercicio es también importante en el niño y adolescente, ya que favorece un desarrollo corporal armonioso; además se asocia a hábitos de vida más sanos, evitando el alcohol y tabaco. Además, el deporte educa a todos (y sobre todo a los niños) en el respeto.

Tanto hacia los demás como hacia nosotros mismos. Nos permite conocer nuestras limitaciones, ayuda a resolver situaciones en las que hay que tomar soluciones rápidas y, sobre todo los deportes en grupo, fomentan las relaciones humanas. 

Durante la menopausia, se ha visto que en las mujeres que realizan ejercicio no se produce la disminución del gasto energético, y por lo tanto, la ganancia de peso asociada a la pérdida de las reglas. En las personas de edad avanzada, la inactividad, más que el envejecimiento en sí mismo, es la causa del deterioro de la capacidad física.

Además, disminuye la probabilidad de padecer diabetes de tipo 2. El ejercicio físico constituye un pilar fundamental del tratamiento de la diabetes. El ejercicio regular mejora los factores de riesgo cardiovascular asociados a la diabetes, y participa en la prevención de las complicaciones tardías de la diabetes. Sin embargo, hasta el 50% de los pacientes con diabetes no realiza ejercicio de forma regular. 

El ejercicio es uno de los factores que influyen evitando la aparición de osteoporosis, tanto en las mujeres menopáusicas como en los varones de edad avanzada. Nuestra sociedad occidental actual es eminentemente sedentaria, y con la vida agitada que llevamos es cada vez más difícil hacer ejercicio físico: utilizamos coches, ascensores y todo tipo de adelantos para minimizar nuestros movimientos.

Cuando hablamos de deporte todos pensamos en quinielas, fichajes millonarios, en los ídolos deportistas... pero en general, la población española (y especialmente los jóvenes) que ve, lee y habla del deporte que hacen otros, hace poco ejercicio.   Según las encuestas, 6 de cada 10 españoles no realizan ningún ejercicio. Sin embargo, la practica de ejercicio de forma regular es muy beneficiosa para el organismo, y a todas las edades.

Tanto es así que se ha dicho que “si el ejercicio pudiera prescribirse en forma de pastillas, sería el medicamento más recetado”. Se ha demostrado que el ejercicio regular prolonga la longevidad. La práctica de alguna actividad física tiene efectos beneficiosos físicos y psíquicos casi inmediatos. Recordemos el dicho de “mens sana in corpore sano”.

El objetivo no es convertirse en un deportista de élite sino en incorporar el ejercicio a su vida, adaptado a la edad, el tipo de vida y los gustos de cada uno. Recordemos que le baile es un ejercicio excelente. Y para las personas mayores, el paseo es excelente. Además, el ejercicio debemos convertirlo en una rutina más, no en la excepción que se realiza únicamente en verano o en los fines de semana. 

Sin embrago, tras años de vida sedentaria, no hay que lanzarse a la práctica de deportes, sin la debida preparación o entrenamiento y sin ningún tipo de asesoría médica, con el consiguiente riesgo de lesiones o enfermedades. De hecho, 6 de cada 10 personas que comienzan un programa de ejercicio lo abandonan en las primeras semanas debido a una lesión.

El ejercicio se debe planificar, trabajando diferentes grupos musculares y no sobrecargando siempre los mismos. Se debe interrumpir el ejercicio en cuanto que aparezca dolor. Se recomienda hacer siempre, antes de iniciar el ejercicio, un calentamiento de los músculos, lo que puede ayudar a prevenir lesiones, ya que los músculos, una vez calientes, son más flexibles.

Después de finalizar la sesión de ejercicio se recomienda hacer un estiramiento de los músculos, que sirve para alargar los músculos y tendones. Los músculos más largos generan más fuerza alrededor de las articulaciones. Se recomienda aflojar el paso gradualmente después del ejercicio, (enfriamiento) lo que ayuda a prevenir mareos y a eliminar el ácido láctico generado.