Se trata de sustancias químicas volátiles (vapores) que, en condiciones normales, se encuentran en el tracto gastrointestinal en cantidades variables. Fruto de la mala absorción de azúcares y de la fermentación de los alimentos por causa de la existencia natural de determinadas bacterias, así como del aire deglutido con la comida y bebida, estos gases van almacenándose en el estómago y ambos intestinos.
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