hipertensión arterial

Elevación anormal de la presión arterial, es decir, de la presión en las arterias principales. En general, se considera que una persona es hipertensa cuando su presión arterial, en reposo, es superior a 14mm Hg (sistólica) y 90 mm Hg (diastólica), lo que se conoce más popularmente como 14/9. Aunque estos sean los límites considerados «normales», hay que tener en cuenta que las personas mayores suelen tener valores superiores a estos debido a que la presión arterial aumenta con la edad.

Las causas de la hipertensión son desconocidas en el 90% de los casos (hipertensión primaria o esencial); en el 10% restante sí se conocen (hipertensión secundaria) y pueden estar relacionadas con enfermedades del riñón o de las glándulas suprarrenales, entre otras. Tomarse la tensión es la única forma de saber si una persona es hipertensa. El diagnóstico es sencillo y consiste en medir la presión arterial con un esfigmomanómetro. Es importante tomarse la tensión de forma habitual ya que, en la mayoría de los casos, no produce síntomas. El tratamiento de un paciente hipertenso no siempre es farmacológico. Las primeras medidas suelen estar dirigidas a controlar los factores de riesgo (reducir la ingesta de sal, controlar el sobrepeso, eliminar hábitos como el tabaco o el alcohol y hacer ejercicio). El especialista decidirá cuándo es necesario iniciar un tratamiento antihipertensivo.

Según datos expuestos en la última Reunión Nacional de la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial celebrada recientemente en Madrid, todavía hay un 75% de hipertensos que no están bien controlados y hay que tener en cuenta que, la mortalidad por enfermedades cardiovasculares, que se relacionan íntimamente con la hipertensión arterial, dobla la mortalidad por cáncer. Las previsiones apuntan una incidencia de la hipertensión cada vez mayor, a medida que los países en desarrollo adoptan modos de vida occidentales. El 20% de la población adulta de los países desarrollados sufre hipertensión arterial, el primer factor de riesgo de enfermedad cardiovascular y la primera causa de muerte en España. A pesar de la gravedad, la mitad de los hipertensos no saben que lo son.
 
Es posible que doce millones de españoles tengan la tensión arterial alta. Por eso es fundamental anotar cuestiones que debemos conocer por su gran relevancia e influencia sobre nuestra salud:
 
·   La presión arterial es la fuerza necesaria con la que la sangre circula por las arterias de nuestro cuerpo.
·   La OMS considera Hipertensión Arterial (HTA) a la presión arterial sistólica superior a 140 mm/Hg y diastólica superior a 90mm/Hg.
·   La «hipertensión de bata blanca» consiste en la subida de la presión arterial solo cuando esta se mide en la consulta del médico debido a la actitud de nerviosismo y/ o miedo del paciente ante el profesional sanitario.
 
Aunque los últimos estudios señalan un incremento en el grado de control de los hipertensos, sólo del 18 al 20% controla sus niveles de presión arterial. En España el 40% de la población es hipertensa, y pasados los sesenta años esa cifra aumenta hasta el 68%.
 
La HTA primaria (aquella cuyo origen se desconoce y no está producida por otra enfermedad) requiere de tratamiento médico para toda la vida.
Los fumadores tienen el doble de probabilidades de padecer hipertensión arterial que el resto de la población.
 
El sodio no está solo en la sal, sino también en el glutamato monosódico, que está presente de forma abundante en algunos alimentos, como el tomate, el champiñón y la levadura. Se puede mejorar la presión arterial comiendo más frutas y verduras con un alto contenido en potasio, como plátanos, dátiles, zanahorias, alcachofas o espinacas. Una dieta baja en calorías puede producir por cada 10 kg de disminución de peso una disminución de 10 mm/Hg de la presión arterial. El ejercicio físico aeróbico moderado ayuda a fortalecer el corazón, bajar peso y controlar la presión arterial. La automedida de la presión arterial (AMPA) en el propio domicilio puede mejorar el control de la hipertensión. El índice de aparición de HTA en personas obesas es mayor que en las que se encuentran en su peso ideal y tiende a asociarse con la diabetes con frecuencia por tener muchos mecanismos comunes. La hipertensión arterial y la hipercolesterolemia (colesterol alto) están considerados entre los factores de riesgo más importantes para padecer accidentes cardiovasculares.
 
Tan solo el 15,5% de los adultos hipertensos en tratamiento están bien controlados y más del 80% de los pacientes tienen cifras tensionales superiores a las establecidas como normales, según un estudio realizado por el Hospital Clínico de Valencia sobre nueve mil doscientos pacientes. Este equipo de investigadores ha constatado el «bajo control» de los pacientes hipertensos y la ausencia de un control adecuado, especialmente en las primeras horas de la mañana. Estos datos, apuntan, «obligan a reconsiderar la actuación global en el control de la hipertensión arterial».

La presión arterial es la fuerza que la sangre ejerce sobre las paredes de las arterias cuando circula por el organismo. La hipertensión arterial aparece cuando las paredes de las grandes arterias se contraen excesivamente o pierden elasticidad natural y dejan de
expandirse cuando la sangre pasa por ellas. De esta forma, el corazón debe trabajar con más fuerza para bombear suficiente sangre y oxígeno a todo el organismo, con el consiguiente riesgo de accidente vascular.

Se trata de una enfermedad asintomática y es precisamente la ausencia de síntomas patentes la que puede provocar su infradiagnosis y que su tratamiento no sea el óptimo. Si ésta se regulara correctamente, la incidencia de accidente cerebrovascular se podría reducir a la mitad prácticamente, la de infarto de miocardio un 25% y la de insuficiencia cardiaca un 50%.

Puede producirse ocasionalmente una hipertensión emocional donde la tensión arterial puede aumentar, sobre todo la sistólica (máxima) por una reacción de estrés. Esto es frecuente que ocurra en la consulta del médico, y es lo que se ha llamado la “hipertensión de bata blanca, o emocional”, que se debe a la reacción de stress por la toma de tensión por el médico, que no se produce cuando se toma la tensión tranquilamente en una farmacia. Aunque no es un problema importante, lo cierto es que la reacción de stress tiende a repetirse en múltiples situaciones de la vida cotidiana y, al final, la hipertensión se puede convertir en permanente. 

Consecuencias
 
Habitualmente la hipertensión cursa de forma silente, en algunas ocasiones puede manifestarse como cefaleas, pero poco a poco va dañando órganos vitales como el corazón, los riñones, el cerebro y las arterias. Es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular, junto al tabaquismo y el colesterol elevado. El corazón debe trabajar más para poder mandar la sangre a un lecho arterial con una presión arterial aumentada y va a desarrollar, como consecuencia de la hipertensión, una hipertrofia ventricular izquierda.
 
A la larga, este mecanismo compensador supone una mayor demanda de sangre para el propio corazón con hipertrofia, y además, se favorece la aterosclerosis; cuando las arterias coronarias no pueden ofrecer la demanda de sangre se produce la enfermedad coronaria y el infarto agudo. Cuando el corazón falla de forma crónica, se cae en la insuficiencia cardiaca. A nivel cerebral, la tensión arterial aumentada es la principal causa de alteraciones en las arterias, que pueden conllevar a su rotura con la temida complicación de la hemorragia cerebral, con el consiguiente daño neurológico.
 
Una buena forma de valorar la afectación de las arterias cerebrales es mediante el estudio del fondo de ojo. Con esta exploración se puede observar la retina (que es realmente, una parte del cerebro), en la que están presentes todas las alteraciones de las pequeñas arteriolas cerebrales. Otro de los órganos que sufre el efecto nocivo de la hipertensión es el riñón, que se va esclerosando y perdiendo función progresivamente hasta llegar a la insuficiencia renal crónica. 
 
Tratamiento
 
En cuanto al tratamiento, si el paciente tiene obesidad o sobrepeso, debe realizar una dieta para intentar reducir su peso en alrededor de un 10% de su peso. Este porcentaje es relativamente fácil de alcanzar, supone solo alrededor de unos 8 Kg en el paciente con 80 Kg, y logra unos importantes beneficios. Además han de evitarse otros factores de riesgo cardiovascular cuyo efecto se potencia, principalmente el tabaco. Algunas personas piensan que el fumar afecta sólo a los pulmones; sin embargo, el exceso de mortalidad por problemas cardiovasculares asociados al tabaquismo es 3 veces mayor que el exceso de mortalidad asociada al cáncer de pulmón.
 
Los pacientes diabéticos (la hipertensión se asocia con gran frecuencia a la diabetes) deben controlar adecuadamente el nivel de glucosa en sangre. El ejercicio físico es muy recomendable, siempre adaptado a la edad y a la condición física. Son suficientes con 30 minutos de caminar o de alguna otra actividad al día para lograr los siguientes efectos beneficiosos: la actividad física ligera disminuye directamente la tensión arterial; facilita la pérdida de peso; por último, aumenta la autoestima. Cuando las medidas anteriores no son suficientes, disponemos hoy de fármacos muy eficaces para disminuir la tensión que le debe recetar y controlar su médico. Incluso estos fármacos se pueden asociar entre sí para lograr una mayor eficacia. 
 
Tratamiento higiénico-dietético de la hipertensión
 
·        Evitar el estrés, incluso con técnicas de relajación
·        Disminuir de peso, si padece sobrepeso
·        Ejercicio físico, preferiblemente, adaptado de forma individual; si esto no es posible caminar al menos, 1 hora al día
·        Evitar otros factores de riesgo, sobre todo, tabaco
·        Disminuir el consumo de sodio (sal común y alimentos con conservantes)
·        Suspender los anticonceptivos orales