lácteos

La leche y los productos lácteos en general son alimentos con proteínas de altos valor biológico. Esto quiere decir que esas proteínas contienen todos los aminoácidos esenciales para el organismo. Además contiene calcio, y es una fuente muy buena de vitamina A, por lo que es esencial en las épocas de crecimiento además del embarazo y lactancia.

El consumo elevado de calcio en forma de lácteos en los años que rodean a la menopausia se ha demostrado que disminuye la pérdida de densidad mineral ósea que se produce indefectiblemente tras la desaparición de las menstruaciones. Además, el calcio de los lácteos se encuentra en forma de sal de fosfato, que es la forma en que el calcio es más fácilmente absorbible. Los niños y adolescentes además de crecer sus huesos en forma longitudinal, tienen que formar su hueso de forma que tenga una consistencia grande.

Esto es lo que se llama la densidad mineral ósea, cuyo pico máximo se adquiere en las 2-3 primeras décadas de la vida. Es por eso muy importante el consumo de calcio en la niñez y en la adolescencia, sobre todo en forma de lácteos, ya que en esta época de la vida la capacidad de asimilar el calcio es enorme y son años clave para tener un hueso de consistencia adecuada. Esto constituye un problema en los casos de anorexia nerviosa.  

En el caso de los ancianos los lácteos son un alimento muy interesante nuevamente debido a sus excelentes propiedades nutritivas y a la facilidad de consumo. A menudo los ancianos tienen dificultades de masticación (por falta de piezas dentarias) y de deglución por lo que las recetas de comidas blandas a base de leche (croquetas, purés, cremas, natillas, flanes...) les hace especialmente indicadas. Sin embargo, algunos ancianos toleran mal la leche, presentando molestias abdominales, con dolor de tipo cólico más o menos intenso, despeños diarreicos... lo que suele ser debido a un déficit de lactasa intestinal. Estas personas pueden tomar, sin embargo, yogures o quesos en los que la lactosa está fermentada para no disminuir la ingesta de calcio.

En el caso de personas con niveles altos de colesterol o con tendencia a la obesidad, la ingesta de lácteos se puede hacer en forma de descremados o desnatados, en los que la ingesta de colesterol y de energía total se reduce y sin embargo se mantiene el aporte de calcio y de proteínas.