Salud dental

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Esta expresión hace referencia a los aspectos de salud y al funcionamiento de nuestra boca, especialmente de los dientes y de las encías. Es el objeto de estudio, tratamiento y prevención de la rama de la Medicina llamada odontoestomatología.

La salud dental está íntimamente vinculada al bienestar general, ya que la capacidad de masticar y tragar la comida es esencial para obtener los nutrientes necesarios que permiten disfrutar de un buen estado de salud.

La boca es el primer estadio en el proceso de la alimentación: masticación, insalivación, y deglución,  además de permitirnos hablar, reír y tener buen aspecto, es importante que los dientes y las encías carezcan de infecciones que puedan causar caries, inflamación de la encía, pérdida de los dientes y mal aliento.

La salud dental, es muy importante, sus trastornos pueden alterar de manera importante la calidad de vida de la persona.

Caries

La caries es la consecuencia de la acción de una bacteria sobre la estructura mineral del diente. Si el paciente no acude al odontólogo la caries avanzará hasta causar una infección en el propio diente o en otro órgano como consecuencia del desplazamiento de las bacterias por el torrente sanguíneo.

La caries es la enfermedad más común de los dientes. Los principales factores para el control de la caries son la higiene bucal, el uso de flúor y el consumo moderado de alimentos cariogénicos. 

Inicialmente la caries pasa desapercibida por el paciente. Una exploración detallada detectará manchas o puntos de color blanco tiza (por corresponder a zonas donde no hay esmalte) o bien en tonos marrones o parduscos. En esta fase puede notarse cierta sensibilidad a algunos alimentos, sobre todo dulces, y a las bebidas frías o calientes, pero no suele existir dolor franco.

Cuando la caries avanza y se afecta la pulpa o nervio aparecerá generalmente dolor aunque si la afectación es muy lenta puede llegar a destruir gran parte del nervio indoloramente. 

La caries puede afectar tejidos blandos provocando irritación, enrojecimiento y edema de la encía. Cuando la afectación es profunda se producen abscesos o colecciones de pus y material dentario destruido que darán lugar a un importante edema conocido habitualmente como flemón. En algunos casos la afectación es tal que produce importantes deformidades en mejillas y mandíbula.

Si el absceso llega al hueso, ocasionalmente puede avanzar a través de él produciendo irritaciones meníngeas, abscesos cerebrales y otras complicaciones potencialmente mortales. 

Prevención

La alimentación debe ser adecuada y rica en alimentos que no dejan residuos y favorecen la autolimpieza de la boca como por ejemplo, la fruta. Reducir el consumo de dulces.

Lo más importante para evitar la caries es una correcta higiene dental para eliminar la placa bacteriana y la suciedad que pueda existir entre los dientes. Se deben lavar los dientes después de cada comida y, sobretodo, antes de irse a dormir. Se recomienda el uso conjunto del cepillo de dientes y el hilo dental.

Se recomienda cambiar de cepillo de dientes cada 4 meses.

Es muy importante que los niños consuman caramelos sin azúcar porque además de evitar la caries también ayuda a combatir el sobrepeso infantil.

En pacientes con los dientes muy mal colocados, sobre todo si están juntos, se recomienda la ortodoncia para facilitar la higiene dental.
Una vez que aparece la caries, estas medidas son insuficientes y es necesario acudir al odontólogo. Visitar al dentista cada seis meses.

Enfermedades periodontales: gingivitis y periodontitis

Es el resultado de una higiene deficiente que permite el acumulo de residuos en los dientes llegando a formar una capa gruesa de placa bacteriana que se adhiere al diente y termina causando las infecciones conocidas como periodontitis y gingivitis.

- Gingivitis

La gingivitis es una forma de enfermedad periodontal que involucra inflamación e infección que destruyen los tejidos de soporte de los dientes, incluyendo las encías, los ligamentos periodontales y los alvéolos dentales (hueso alveolar).

La gingivitis se debe a los efectos a largo plazo de los depósitos de placa, un material adherente compuesto de bacterias, moco y residuos de alimentos que se desarrolla en las áreas expuestas del diente. La placa es la principal causa de caries dental y, si no se remueve, se convierte en un depósito duro denominado sarro que queda atrapado en la base del diente.

La placa y el sarro irritan e inflaman las encías. Las bacterias y las toxinas que éstas producen hacen que las encías se infecten, se inflamen y se tornen sensibles.

Una lesión a las encías por cualquier causa, incluyendo el cepillado y el uso de seda dental demasiado fuerte, puede causar gingivitis.

Los siguientes factores aumentan el riesgo de desarrollar gingivitis:

  • Enfermedad general
  • Mala higiene dental
  • Embarazo (los cambios hormonales aumentan la sensibilidad de las encías)
  • Diabetes no controlada

Los dientes mal alineados, los bordes ásperos de las obturaciones y la aparatología oral mal colocada o contaminada (como correctores dentales, prótesis, puentes y coronas) pueden irritar las encías e incrementar los riesgos de gingivitis.

Los medicamentos como la fenitoína, las pastillas anticonceptivas y la ingestión de metales pesados, como el plomo y el bismuto, también están asociados con el desarrollo de la gingivitis.

Muchas personas experimentan la gingivitis en grados variables. Ésta se desarrolla generalmente durante la pubertad o durante las primeras etapas de la edad adulta, debido a los cambios hormonales, y puede persistir o reaparecer con frecuencia, dependiendo de la salud de los dientes y las encías de la persona.

- Periodontitis  

La periodontitis, llamada también piorrea, es una inflamación e infección de los ligamentos y huesos que sirven de soporte a los dientes. Ocurre cuando la inflamación y la infección de las encías (gingivitis) se deja sin tratamiento o cuando el tratamiento se demora. Dicha infección e inflamación se disemina desde las encías (gingiva) hasta los ligamentos y el hueso que sirven de soporte a los dientes. La pérdida de soporte hace que los dientes se aflojen y finalmente se caigan. 

La periodontitis es la causa principal de la caída de los dientes en los adultos. No es un trastorno común en la niñez, pero se incrementa durante la adolescencia.

La placa y el sarro se acumulan en la base de los dientes. La inflamación hace que entre la encía y los dientes se formen bolsas que se llenan de sarro y de placa. La inflamación del tejido blando atrapa la placa en la bolsa.

La inflamación continua causa finalmente la destrucción de los tejidos y el hueso alrededor de los dientes. Debido a que la placa contiene bacterias, es probable que se presente infección y también se puede desarrollar un absceso dental, lo cual aumenta la proporción de la destrucción ósea.

Los síntomas más habituales pueden ser los siguientes:

  • Mal aliento
  • Encías que presentan un color rojo brillante o rojo purpúreo
  • Encías que tienen aspecto brillante
  • Encías que sangran con facilidad (presencia de sangre en el cepillo de dientes, incluso si el cepillado se hace con suavidad)
  • Encías que pueden ser sensibles al tacto, pero por lo demás no duelen
  • Dientes flojos
  • Encías inflamadas

Un correcto tratamiento deberá pasar por una una profilaxis profesional. Es necesario hacerse una higiene oral meticulosa en casa para evitar mayor deterioro. El odontólogo o el higienista enseñarán las técnicas del cepillado y del uso de la seda dental. A menudo, se recomienda que los pacientes con periodontitis se hagan una limpieza dental profesional con una frecuencia mayor a dos veces al año.

La cirugía puede ser necesaria. Es posible que se requiera abrir y limpiar las bolsas profundas en las encías y brindar soporte a los dientes flojos. Asimismo, es probable que el odontólogo tenga que extraer uno o varios dientes, de manera tal que el problema no empeore y se propague a los dientes adyacentes.

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