El SIDA es una enfermedad infecciosa producida por un virus, denominado VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Humana) que pertenece a la familia de los retrovirus, un grupo de virus caracterizado por su pequeño tamaño y por poseer únicamente ARN en su material genético.
El virus fue descubierto y descrito en profundidad años después de que se describiesen los primeros casos de esta enfermedad, y es precisamente esta novedad una de las características que mejor identifican al sida. Efectivamente, los primeros casos se describieron entre la comunidad homosexual de San Francisco (Estados Unidos) a principios de los años 80 cuando se observaron varios casos de pacientes aquejados de un tipo de neumonía muy rara hasta esos momentos.
La enfermedad que desarrollaban estos pacientes era típica de pacientes con defensas muy bajas, algo que hasta entonces sólo se veía en pacientes con cáncer y otras patologías muy graves. ¿Por qué entonces había una verdadera epidemia entre jóvenes homosexuales aparentemente sanos?
Este microorganismo, denominado desde entonces VIH era un agente nuevo que parecía haber surgido en las selvas del África tropical. Los científicos descubrieron que, en realidad, se trataba de un virus típico de algunas especies de monos, a los que no les producía la muerte y que se había adaptado para su supervivencia a los seres humanos en los que sí desencadenaba una enfermedad mortal que se denominó Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).
Lo que este nombre indica es que la enfermedad produce una alteración en el sistema inmune del paciente, un proceso que se adquiere a través de una infección, lo que lo diferencia de otras inmunodeficiencias conocidas hasta entonces y que son de origen congénito, transmitiéndose de padres a hijos.
Actualmente conocemos casi todo sobre el VIH, que ha pasado de ser un gran desconocido a convertirse en una estrella de la investigación mundial. Éste es quizás uno de los ejemplos paradigmáticos del potencial científico del ser humano. Con los recursos económicos adecuados -se han destinado miles de millones de euros a la investigación en este campo -, en menos de dos décadas se ha logrado describir una nueva enfermedad y saberlo casi todo de ella.