Ambos factores, la hipertensión y el tabaco, son factores de riesgo de aterosclerosis.
El tabaco no sólo favorece la aparición de hipertensión, sino que el tratamiento de esta afección es más difícil en fumadores, los medicamentos son menos eficaces asociados al tabaco. Asimismo, el tabaco es una de las causas de la hipertensión maligna o de difícil control.