Tics infantiles Tipos

Los tics pueden ser simples (que utilizan un número limitado de músculos o sonidos simples) o complejos (se involucran muchos grupos de músculos o palabras y frases completas). Los tics motores simples son movimientos breves y sin sentido como el parpadeo de los ojos, muecas faciales, sacudidas de la cabeza o encogimiento de hombros. Por lo general duran menos de un segundo. Los tics motores complejos incluyen movimientos más lentos y más intencionales, como miradas sostenidas, gestos faciales, morder, golpear, giros o copropraxia (gestos obscenos).

Los tics fónicos simples consisten en sonidos o ruidos sin sentido como aclararse la garganta, tos, mocos, ladridos o silbidos. Los tics fónicos complejos incluyen sílabas, palabras y frases como "¡Cállate!" o "¡Ahora lo has hecho!". El habla del niño puede ser anormal, con ritmos inusuales, los tonos, los acentos o intensidades. El fenómeno de eco es un tic caracterizado por la repetición inmediata de las palabras de uno propio o ajeno. Coprolalia es un tic compone de palabras obscenas, inapropiadas o agresivas y declaraciones. Se presenta en menos del 10% de las personas con trastornos de tics.

El trastorno de tic más común se llama "trastorno de tic transitorio" y puede afectar hasta al 10% de los niños durante los primeros años escolares. Los maestros y otras personas involucradas con los niños pueden notar los tics y preguntar si el niño está bajo estrés o está "nervioso". Los tics transitorios se van por sí solos. Algunos pueden empeorar con la ansiedad, el cansancio y algunos medicamentos.

Algunos tics no desaparecen. Los tics denominados "tics crónicos", suelen durar un año o más. Los tics crónicos afectan a menos del 1% de los niños y pueden estar relacionados con un trastorno de tic especial y poco frecuente llamado síndrome de Tourette.

Los niños con síndrome de Tourette tienen tics vocales y corporales. Algunos tics desaparecen después de la adolescencia y otros continúan. Los niños con síndrome de Tourette pueden tener problemas de atención y dificultades de aprendizaje. Pueden actuar con impulsividad y/o desarrollar obsesiones y compulsiones.

A veces los niños con síndrome de Tourette pueden decir palabras obscenas, insultar a otros o hacer gestos y movimientos obscenos. Ellos no pueden controlar los sonidos y movimientos y no deben ser culpados por ello. Los castigos de los padres, las burlas de los amigos y las regañinas de los maestros no sólo no ayudan al niño a controlar los tics, sino que perjudican la la autoestima y aumentan la angustia de los niños.

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